¿Los juveniles tienen lugar en los grandes de Uruguay?
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La Selección Uruguaya, en su nuevo proceso, busca jugadores jóvenes ya consagrados en las grandes ligas del fútbol, para nutrir al nuevo plantel.
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Festejos de la Selección Sub 20 (año 2023)
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Los jugadores siempre pasan por una etapa juvenil, donde pueden desarrollarse como futbolistas, antes de acceder al profesionalismo. Una parte vital en la carrera de un jugador como también una parte importante para un club, ya que en base al desempeño del juvenil, puede decidir si se puede tener una nueva promesa del fútbol en el equipo, e incluso el jugador puede aspirar a la máxima convocatoria como puede ser la selección, en este caso la selección uruguaya.
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Pero con el paso del tiempo, y a medida que avanzan los años, mientras otros equipos logran promover cada vez más juveniles de calidad, parece que los grandes del fútbol uruguayo se han quedado estancados. No solo contratan cada vez más jugadores con experiencia, algunos de ellos cercanos a la etapa del retiro futbolístico, sino que además las divisiones juveniles no siempre parecen ser tenidas en cuenta para fortalecer los planteles de Primera División. En otros equipos del mundo, e incluso en clubes locales menos privilegiados económica e históricamente, los planteles se construyen en buena medida a partir de los frutos de sus divisiones inferiores.
Pero esto no afecta solamente a los clubes, sino que también parece repercutir en la selección mayor, donde se percibe poca renovación y escasez de proyectos capaces de hacer lucir nuevamente la camiseta celeste, que tantas veces vistieron jóvenes promesas que luego se consolidaron y contribuyeron a importantes logros deportivos. Para comprender esta situación es necesario investigar primero qué sucede con las divisiones juveniles y, a partir de allí, intentar explicar por qué la selección parece tener dificultades para renovarse y si realmente los grandes del fútbol uruguayo tienen responsabilidad en ello.
Salto y caída de una generación
Los grandes clubes de Uruguay, como Nacional y Peñarol, cuentan con un privilegio a nivel nacional, ya que son los equipos capaces de atraer mayor cantidad de público, llenar estadios y obtener mayores ingresos por concepto de entradas.
Esto también podría implicar que, al contar con más hinchas y una mayor exposición, exista una cantidad importante de jugadores juveniles interesados en formar parte de sus planteles principales. Sin embargo, esa ventaja no necesariamente parece traducirse en un mejor desarrollo de sus futbolistas jóvenes.
Empecemos por Nacional. Las juveniles del tricolor parecen tener un desempeño muy bueno a nivel local e incluso, hace menos de diez años, conquistaron una Copa CONMEBOL Libertadores Sub-20. En Tercera División consiguen buenos resultados y, a lo largo de los últimos diez años, el club produjo varios jugadores que posteriormente se destacaron.
Entre ellos pueden mencionarse Mathías Olivera, Matías Viña, Nicolás Marichal y Emiliano Martínez, entre otros futbolistas que tuvieron minutos con la selección uruguaya en mayor o menor medida.
Sin embargo, cuando se investiga con mayor profundidad, también aparecen jugadores que abandonaron la institución antes de debutar oficialmente en Primera División con el plantel principal. Uno de esos casos es Franco Israel, quien a temprana edad pasó a la Juventus de Italia por aproximadamente dos millones de euros, después de ganar la Libertadores Sub-20 con Nacional. Posteriormente jugó en Sporting de Lisboa y actualmente milita en Torino, en su regreso a la Serie A. Según datos de Transfermarkt, su valor actual ronda los cinco millones de euros.
Otro caso es el de Santiago Mouriño. El actual defensor del Villarreal participó en las divisiones inferiores de Nacional, pero posteriormente quedó libre. Se consolidó en Primera División en Racing de Montevideo y luego fue vendido al Atlético de Madrid por una cifra cercana a los tres millones de euros.
Lo que podría haber significado para Nacional una operación económicamente favorable terminó convirtiéndose en una oportunidad desaprovechada, ya que dos años después el futbolista alcanzó una cotización mucho mayor y Villarreal pagó aproximadamente diez millones de euros por su transferencia.
La gestión de los futbolistas provenientes de las divisiones inferiores parece ser, entonces, uno de los puntos débiles del club. Hasta el momento, varios de esos jugadores no fueron plenamente aprovechados por los distintos directores técnicos que pasaron por Nacional. Sin embargo, también cabe preguntarse si el problema puede encontrarse en las propias decisiones dirigenciales.
Ahora hablemos del caso de Peñarol. El equipo mirasol también posee una rica historia internacional y es ganador de varias Copas CONMEBOL Libertadores. Además, en los últimos años ha sido uno de los equipos uruguayos que logró avanzar más lejos en el torneo continental. Sin embargo, en materia de juveniles parece tener dificultades para consolidar una generación numerosa de futbolistas provenientes de sus formativas.
En 2021, el técnico uruguayo Mauricio Larriera dio participación a varios futbolistas jóvenes que posteriormente integrarían distintas selecciones uruguayas. Entre ellos aparecen Joaquín Piquerez, Agustín Canobbio, Facundo Torres, Ignacio Laquintana, “Kike” Olivera y Agustín Álvarez Martínez. También surgieron jugadores que aportaron posteriormente a la selección campeona del Mundial Sub-20, como Randall Rodríguez.
De todas formas, durante los últimos años Peñarol, más allá de haber conquistado la Copa CONMEBOL Libertadores Sub-20 más reciente obtenida por un equipo uruguayo, no se caracterizó por presentar de manera sostenida formativas especialmente productivas, aunque eso no significa que de ellas no hayan surgido buenos futbolistas.
Uno de los momentos de mayor presencia de juveniles en el plantel carbonero durante los últimos años se produjo en 2023. Después del campeonato mundial Sub-20 obtenido por Uruguay, el club decidió incorporar a varios futbolistas jóvenes, no solamente promoviendo jugadores de sus propias divisiones inferiores, sino también contratando promesas provenientes de otras instituciones. Entre ellas estuvieron Franco González e Ignacio Sosa, procedentes de Danubio y Fénix, respectivamente.
Llegados a este punto, Nacional y Peñarol parecen presentar dos caras de un mismo problema. Por un lado, Nacional cuenta con buenas formativas, pero algunos de sus futbolistas se marchan antes de que el club pueda aprovechar plenamente su potencial o no consiguen suficiente espacio en Primera División.
Por otro lado, Peñarol parece tener mayores dificultades para sostener una producción regular de juveniles, a pesar de que de sus formativas también surgen futbolistas que luego alcanzan notoriedad. Cuando no logra producir determinadas posiciones o perfiles, muchas veces recurre a la contratación de jóvenes provenientes de otros clubes del medio local, compensando mediante incorporaciones algunas de las carencias de sus propias divisiones inferiores.
Después de repasar estos casos, surge entonces una pregunta central. ¿Se pueden adjudicar los problemas de renovación de la selección uruguaya a los grandes del fútbol nacional?
El salto a Europa
Lejos quedaron aquellos años en los que era habitual que futbolistas que actuaban en equipos uruguayos integraran la selección nacional en las principales competencias internacionales. Los últimos casos destacados fueron Sergio Rochet y Luis Suárez durante el Mundial de 2022, cuando ambos pertenecían a Nacional.
Actualmente, muchos jugadores necesitan dar el salto al fútbol europeo para mantenerse en la consideración de la selección, continuar desarrollándose y competir contra otras jóvenes promesas o futbolistas ya consolidados entre la élite mundial.
Sin embargo, en la actualidad de los grandes del fútbol uruguayo no aparecen demasiados futbolistas jóvenes que logren destacarse de manera sostenida. Además, algunos de los jugadores que finalmente consiguen sobresalir no parecen haber tenido suficiente espacio dentro de los planes deportivos de sus clubes, generando una especie de tapón para potenciales futbolistas de selección. El problema, entonces, podría no encontrarse únicamente en los jugadores, sino también en la forma en que dirigentes y cuerpos técnicos planifican su desarrollo.
Los clubes parecen priorizar los resultados inmediatos antes que el desarrollo prolongado de futbolistas jóvenes, aun cuando una política sostenida de formación podría generar posteriormente prestigio deportivo e importantes ingresos económicos mediante transferencias y porcentajes sobre futuras ventas.
Un ejemplo ya mencionado es el de Franco Israel, quien pasó de Nacional a Juventus por aproximadamente dos millones de euros y posteriormente incrementó considerablemente su valor de mercado.
Esta situación puede transformarse en un problema para la selección uruguaya, ya que, sin una participación importante de los clubes de mayor estructura del país, la producción sostenida de futbolistas jóvenes de nivel internacional se vuelve más difícil.
Un equipo tampoco puede construirse a partir de uno o dos futbolistas. Por eso sería esperable que existieran proyectos sostenidos de promoción de jugadores jóvenes. Sin embargo, actualmente son pocos los juveniles del fútbol uruguayo que parecen consolidarse rápidamente en la consideración de la selección mayor. Uno de los casos más destacados es Luciano Rodríguez, surgido de Liverpool y campeón mundial Sub-20 con Uruguay, quien ha comenzado a integrar las convocatorias de la selección absoluta.
Semillero “violeta”
Sin embargo, existe un equipo que parece superar a los dos grandes en materia de formativas y que, de acuerdo con distintos estudios, se encuentra entre los clubes que producen mayor cantidad de futbolistas juveniles.
Según Football Observatory CIES, Defensor Sporting aparece entre las principales canteras de Sudamérica. Nacional también ocupa una posición destacada, mientras que Peñarol aparece más atrás e incluso es superado en algunas mediciones por Danubio.
El dato de Defensor Sporting resulta especialmente significativo porque la institución no atravesó necesariamente sus mejores años deportivos en las últimas temporadas. Esto demuestra que ser el equipo más exitoso de una liga no necesariamente implica poseer la mejor estructura de formación juvenil.
Cuando se analiza la cantidad de futbolistas surgidos del club que posteriormente defendieron a la selección uruguaya, se comprende con mayor claridad la importancia que tiene Defensor Sporting dentro de la formación de jugadores.
Los grandes en el debe
Quienes no siguen de cerca el trabajo de las divisiones juveniles podrían pensar que los dos clubes grandes nutren mayoritariamente a la selección uruguaya. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama más complejo y deja aspectos pendientes en materia de desarrollo de nuevas promesas.
En otros países se observa una relación más directa entre los clubes más poderosos y sus respectivas selecciones. En Alemania, por ejemplo, instituciones como Bayern Múnich y Borussia Dortmund aportan regularmente futbolistas a la selección. En España sucede algo similar con clubes como Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid.
En Uruguay, ese lugar parece ser ocupado en buena medida por Defensor Sporting, acompañado por otros clubes del medio. Nacional también mantiene un potencial importante para acercarse al conjunto violeta en materia de formación y lanzamiento de jóvenes futbolistas.
Si hay algo que parece haber cambiado es la relación entre los clubes y la selección. En otros tiempos las instituciones destacaban con orgullo cuántos futbolistas propios llegaban a vestir la camiseta celeste. Actualmente, esa lógica parece haberse debilitado.
Solo el futuro permitirá saber si surgirán nuevas generaciones de futbolistas y si los grandes modificarán esta coyuntura, en la que la promoción de jugadores jóvenes parece haber perdido terreno frente a las necesidades deportivas inmediatas.
Tal vez se trate de una transformación más profunda del fútbol uruguayo, en la que los grandes priorizan sus propios objetivos de corto plazo y otros clubes terminan asumiendo un papel central en la formación y proyección de jugadores.
Mientras tanto, Defensor Sporting continúa apareciendo como una de las instituciones con mayor capacidad para formar futbolistas jóvenes, proyectarlos hacia Primera División y convertirlos posteriormente en potenciales jugadores de la selección uruguaya.
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