La IA está cambiando el periodismo mundial

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En 2024, el sector de medios de Estados Unidos eliminó más de 20.000 puestos de trabajo, la cifra más alta en décadas. Al mismo tiempo, las redacciones incorporaban inteligencia artificial para producir contenido a escala.


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Según Reuters Institute 2025, el 87% de los líderes de la industria periodística global cree que la IA transformará las redacciones. Hoy, el 69,6% la usa para generar texto. Apenas el 4% la aplica para verificación o detección de noticias falsas, que es donde más se la necesita.


7 · CUERPO DE LA NOTA
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En América Latina, la ONU acompañó proyectos en Argentina, Colombia y México para usar IA en verificación y detección de discursos de odio.

Los experimentos de automatización más resonantes terminaron en escándalo. CNET publicó 41 artículos generados por IA sin informar, repletos de errores, y debió corregirlos masivamente. Gannett, la compañía dueña de varios medios escritos, tales como USA Today, abandonó su proyecto de crónicas deportivas automatizadas cuando varias notas de calidad ínfima se volvieron virales.

En un ejemplo notable, que quedó almacenado en el sitio web de archivo Wayback Machine, la historia decía: “Worthington Christian 2-1 en un partido de fútbol masculino de Ohio el sábado”. Claramente, la IA colocó un marcador de posición para “mascota de equipo ganador y perdedor”, que no fue reemplazado por información real.

Los artículos fueron objeto de burlas en las redes sociales por ser repetitivos, carecer de detalles clave, utilizar un lenguaje extraño y, en general, sonar como si hubieran sido escritos por una computadora sin conocimientos reales de deportes.

En ese entonces, una investigación de CNN identificó varios otros medios locales de Gannett, incluidos Louisville Courier Journal, AZ Central, Florida Today y Milwaukee Journal Sentinel, que habían publicado notas similares escritas con la plataforma LedeAI.

La histórica revista Sports Illustrated, que hoy es solo un sitio web, también fue acusada de publicar contenido generado con IA y con firmas falsas: es decir, de personas que no existían.

El sitio especializado en ciencia y tecnología Futurism encontró una fotografía de uno de los autores mencionados allí, llamado Drew Ortiz, en un sitio web que vende retratos generados por inteligencia artificial.

Sports Illustrated se excusó diciendo que los artículos en cuestión fueron creados por una empresa externa, AdVon Commerce, que les había asegurado que fueron escritos y editados por humanos.

Si bien no hay nada de malo en que las empresas de medios experimenten con inteligencia artificial, “el error está en tratar de ocultarlo y hacerlo mal”, dijo Tom Rosenstiel, profesor de ética periodística en la Universidad de Maryland, a PBS.

“Si quieres dedicarte a decir la verdad, como afirman los periodistas, no deberías decir mentiras”, añadió. “Un secreto es una forma de mentir”.

La amenaza

Un deepfake (o ultrafalso) es un contenido digital en video, audio o imagen que ha sido manipulado o creado usando inteligencia artificial y técnicas de aprendizaje profundo. Permite sustituir el rostro de una persona por el de otra, modificar sus expresiones o clonar su voz de manera tan realista que resulta casi indistinguible de la realidad. Se emplea frecuentemente para la creación de bulos, estafas o contenido malicioso.

Reporteros Sin Fronteras documentó al menos 100 periodistas víctimas de deepfakes en 27 países entre 2023 y 2025. El 74% son mujeres. En 2024, un periodista de France 24 fue blanco de un video manipulado que alteraba su voz y distorsionaba su cobertura sobre Macron en Ucrania. La IA no solo cambia cómo se produce la información, también cambia cómo se la falsifica.

La inteligencia artificial tiene aplicaciones valiosas. Puede analizar miles de documentos y cruzar bases de datos en segundos. Por ejemplo, DockIns, una herramienta colaborativa entre medios latinoamericanos y estadounidenses, procesó más de diez mil documentos del Ministerio de Seguridad argentino e identificó allí contratos irregulares.

El Financial Times lanzó AskFT, una herramienta que responde preguntas complejas de sus lectores corporativos con resúmenes que incluyen citas verificadas.

Son usos concretos que muestran para qué sirve bien la IA: procesar volumen, no reemplazar criterio. El tiempo que ahorra es tiempo que el periodista puede invertir en lo que ningún algoritmo puede hacer: tareas nativas del periodismo. Salir a la calle, construir confianza con fuentes y ciudadanos y contextualizar lo que los datos solos no dicen.

Lamentablemente, el riesgo estructural es otro. Según Chartbeat, una empresa tecnológica que proporciona datos y análisis a editores globales, el tráfico desde Google Search cayó un 38% interanual entre 2024 y 2025.

Los chatbots —incluyendo el propio Gemini de Google, que se muestra antes de cualquier resultado de búsqueda— responden sin derivar al lector a los medios originales, erosionando el modelo de negocio que financia el periodismo y afectando la posibilidad de informarse con profundidad.

¿Cómo responden los medios?

Las respuestas en este ámbito son diversas. Axios, uno de los portales de noticias políticos más importantes de EE. UU., prohíbe usar IA para redactar notas, pero contrató especialistas para cubrir la IA como tema.

En Polonia, la cadena de radio estatal OFF Radio Kraków reemplazó presentadores humanos con voces sintéticas: el experimento generó profundo rechazo y fue revertido.

En los Juegos Olímpicos de 2024, NBC utilizó la voz sintética del histórico relator Al Michaels para comentarios personalizados. Además, actualmente utiliza una clonación de la voz del locutor Jim Fagan, que tradicionalmente narraba las promociones de la NBA para la mencionada cadena en los años 90.

La NBA volvió a NBC en 2025. Y la voz de Fagan, hoy fallecido, se mantiene viva con esta tecnología. Sin embargo, no deja de sonar extraño y hasta éticamente cuestionable para muchas personas.

Un estudio realizado por MagmaComms entre periodistas de Argentina, Chile, Colombia, México, Paraguay, Perú y Uruguay reveló que el 80% de los periodistas ya usa IA. La mayoría de los encuestados argumentaron que la IA tiene un impacto positivo en la calidad de su trabajo.

Además, refleja que la expectativa sobre el crecimiento de la inteligencia artificial en el periodismo es prácticamente unánime.

Dos de cada tres periodistas creen que la adopción de IA se acelerará fuertemente en las redacciones durante los próximos meses, mientras que otro tercio considera que seguirá creciendo de manera gradual.

Por lo tanto, la IA ya está en las redacciones. La pregunta ya no es si entrará, sino quién manda adentro.

Los casos documentados demuestran que la automatización sin supervisión humana produce errores, erosiona la credibilidad y puede convertirse en vector de desinformación.

El periodismo necesita la tecnología. Pero la tecnología no puede reemplazar la responsabilidad humana, que caracteriza esta profesión.

8 · DOCENTE SUPERVISOR
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